viernes, 31 de mayo de 2019

pena de muerte

La pena de muerte, pena capital o ejecución consiste en provocar la muerte a un condenado por parte del Estado, como castigo por la comisión de un delito establecido en la legislación. Los delitos por los cuales se aplica esta sanción suelen denominarse «delitos capitales».

La ejecución en criminales y disidentes políticos ha sido empleada por gran parte de las sociedades a lo largo de la historia, tanto para castigar el crimen como para suprimir la disidencia política. Actualmente la situación legal de la pena de muerte varía mucho según las regiones del mundo. Así, ha sido abolida y penalizada en casi todos los países europeos (excepto Bielorrusia), y la mayoría de los correspondientes a Oceanía (como Australia, Nueva Zelanda y Timor Oriental). La mayoría de países latinoamericanos han abolido la pena de muerte, mientras que en países como los Estados Unidos de América, y la mayoría de los estados del Caribe todavía sigue siendo aplicada. En Asia la pena de muerte está permitida en países como China, India, Indonesia, Irán y Japón. En África, todavía se usa en varios países, especialmente de la zona nororiental del continente (Egipto, Etiopía, Libia y Sudán). Igualmente la pena de muerte sigue siendo aplicada en la mayoría de países árabes y en toda la zona de Oriente Próximo. Los países que le han puesto fin son 160 de los cuales 104 son totalmente abolicionistas, seis la impiden para crímenes ordinarios, en otros seis rige una moratoria y 44 son "abolicionistas de hecho" y no aplican la pena capital.

eutanasia

la eutanasia según la rae:Acto de provocar intencionadamente la muerte de una persona que padece una enfermedad incurable para evitar que sufra.
Algunas mentiras sobre ella: Hubiera sido mucho más efectivo, a nivel periodístico, escribir este artículo para que se publicara en la misma semana en la que Ángel ayudó a suicidarse a su mujer María José. Se habría viralizado, sin duda, pero no se habría leído con detenimiento, y se habría perdido en el torbellino sensacionalista que movió el caso. Y yo no quería eso.

Lo que Ángel hizo no se llama eutanasia. Tampoco lo que hizo Ramona Maneiro, la compañera de Ramón Sampedro. Se llama suicidio asistido. En ambos casos, Ramón y María José, dos personas que deseaban morir, tuvieron la opción de no hacerlo. Se les dio un vaso con un compuesto letal, y una pajita. Ambos tenían la opción de sorber y tragar, o de no hacerlo.

La eutanasia es un tema diferente. En ese caso, alguien –que no es la persona que va a morir– administra una inyección letal. O detiene un respirador.

En EEUU la eutanasia es ilegal, pero el suicidio asistido es legal en Oregón, Washington, Vermont, California, Nuevo México y Montana. Y esto por una razón mucho menos humanitaria que la que ustedes creen. En EEUU, como ustedes saben, no hay Seguridad Social. Un paciente con cáncer que no tenga un buen seguro médico se puede encontrar con que le espera un horrible de calvario que se puede alargar durante años, y que no va a recibir cuidados paliativos ni mediación porque no tiene seguro.

En esos casos, el médico le receta una mezcla de 9 gramos de secobarbital en cápsulas o de 10 gramos de pentobarbital líquido. Si ustedes han visto la excelente película 'Paddleton', verán que se receta junto con un medicamento para calmar la ansiedad y un zumo dulce porque el fármaco es amargo. El médico le da la receta, usted compra el compuesto en la farmacia y se suicida. Todo así de aséptico.

El problema es: ¿y si a alguien le recetan la dosis letal, pero llega a casa y no la usa? Bien porque muera antes, bien porque decida no hacerlo. La droga se queda ahí, en el cajón. Y cualquiera puede utilizarla, para asesinar a alguien o para suicidarse él mismo. Por no hablar de dónde se establece la línea divisoria para decidir qué paciente puede recibir la dosis y cuál no.