viernes, 31 de mayo de 2019

eutanasia

la eutanasia según la rae:Acto de provocar intencionadamente la muerte de una persona que padece una enfermedad incurable para evitar que sufra.
Algunas mentiras sobre ella: Hubiera sido mucho más efectivo, a nivel periodístico, escribir este artículo para que se publicara en la misma semana en la que Ángel ayudó a suicidarse a su mujer María José. Se habría viralizado, sin duda, pero no se habría leído con detenimiento, y se habría perdido en el torbellino sensacionalista que movió el caso. Y yo no quería eso.

Lo que Ángel hizo no se llama eutanasia. Tampoco lo que hizo Ramona Maneiro, la compañera de Ramón Sampedro. Se llama suicidio asistido. En ambos casos, Ramón y María José, dos personas que deseaban morir, tuvieron la opción de no hacerlo. Se les dio un vaso con un compuesto letal, y una pajita. Ambos tenían la opción de sorber y tragar, o de no hacerlo.

La eutanasia es un tema diferente. En ese caso, alguien –que no es la persona que va a morir– administra una inyección letal. O detiene un respirador.

En EEUU la eutanasia es ilegal, pero el suicidio asistido es legal en Oregón, Washington, Vermont, California, Nuevo México y Montana. Y esto por una razón mucho menos humanitaria que la que ustedes creen. En EEUU, como ustedes saben, no hay Seguridad Social. Un paciente con cáncer que no tenga un buen seguro médico se puede encontrar con que le espera un horrible de calvario que se puede alargar durante años, y que no va a recibir cuidados paliativos ni mediación porque no tiene seguro.

En esos casos, el médico le receta una mezcla de 9 gramos de secobarbital en cápsulas o de 10 gramos de pentobarbital líquido. Si ustedes han visto la excelente película 'Paddleton', verán que se receta junto con un medicamento para calmar la ansiedad y un zumo dulce porque el fármaco es amargo. El médico le da la receta, usted compra el compuesto en la farmacia y se suicida. Todo así de aséptico.

El problema es: ¿y si a alguien le recetan la dosis letal, pero llega a casa y no la usa? Bien porque muera antes, bien porque decida no hacerlo. La droga se queda ahí, en el cajón. Y cualquiera puede utilizarla, para asesinar a alguien o para suicidarse él mismo. Por no hablar de dónde se establece la línea divisoria para decidir qué paciente puede recibir la dosis y cuál no.

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